Combatir afuera

La columna de Daniel Ortíz



De visitante todo se hace engorroso. Solo un punto obtenido en lo que va de la Superliga no se condice con toda la energía que logramos en Casa cuando nos hacemos inexpugnables.

16 puntos en el Amalfitani y solo 1 en rodeo ajeno, muestran a las claras la falta de equilibrio que necesitamos tanto en el plano estrictamente futbolístico como en el galopar de nuestros corazones. Vamos de un extermo a otro oscilando en sensaciones diversas.

Otra sería la historia si afuera la cosecha hubiera sido con algún punto más; hoy seríamos de los encumbrados de la tabla. Pero como tanto la vida como el fútbol es siempre para adelante, no vale la pena mirar para atrás sino tratar de corregir errores y desatenciones y encarar lo que venga del mejor modo.

No hay dudas de que el gran Gringo tomó debida nota y esperamos esa reacción en breve. Somos los mejores en posesión, en traslado, en verticalidad, pero debemos transformarlos en goles y, por ende, en puntos.

Y también a la inversa: cuidar el arco propio y no ser propensos a la vulnerabilidad. Si hay protagonistas responsables de eso, pues se deberán suplir por otros. De visitante todo se hace engorroso. Hace dos años que por torneos locales no íbamos a alentar de visitante y la euforia por poder acudir nos embargó desde el primer momento.

Claro que no podíamos prever el accionar maquiavélico de los organismos de (in)seguridad y el caos y el descontrol con el que nos recibieron en Varela.

No quieren visitantes en todo el fútbol argentino y resultamos los velezanos de conejillos de indias, de experimento para hacerles saber al resto del propósito que quieren desde las altas esferas. Combatir afuera resulta arduo. Adentro y afuera de la cancha. Pero, se sabe, el que abandona no tiene premio.

Daniel Ortíz




Próximo partido

Videos

Vídeo sobre los primeros 100 años de historia del glorioso Fortín de Villa Luro.